Zerolo reprobó el hecho de que tanto el Ayuntamiento como la Comunidad tuvieran conocimiento desde 2002 de la necesaria ejecución de reformas estructurales para garantizar el mantenimiento del edificio y, sin embargo, ninguno de ellos hubiera actuado en pos de su supervivencia. Además, frente al argumento esbozado por la Consejería de Sanidad de que en tiempos de austeridad reformarlo supone un coste inasumible, Zerolo, recordó que podrían haberse llevado a cabo paulatinamente las obras en diez años, de manera que el gasto apenas habría repercutido en los presupuestos de la Comunidad.
El concejal, puso en evidencia la mala gestión desarrollada al dejar constancia de que se hicieron obras para reformar la mitad del edificio y la otra mitad se quedó sin finalizar, manteniéndose pasivas ambas administraciones en el letargo de la conformidad y la indiferencia: “si en su momento se hubiera invertido un poco más para finalizar las mejoras hoy no estaríamos ante esta situación”. Asimismo, negó el carácter imprevisible de la clausura del Centro que alega la Comunidad de Madrid, ya que además del informe de 2002, se recibió otro en 2010 que auguraba este resultado si no se ponían en marcha de manera urgente las necesarias acciones.
Zerolo también quiso recalcar que la responsabilidad no sólo recaía sobre el Gobierno de la Comunidad sino también sobre el Ayuntamiento que, pudiendo haber llevado a cabo la acción sustitutoria no la realizó y recordando que éste tiene el deber de proteger a sus ciudadanos independientemente de que sea la Comunidad la competente en materia sanitaria. El concejal mostró su repulsa a que una vez más los perjudicados sean las personas más vulnerables principalmente enfermos y mayores, atestiguando que el cierre afectará a casi de 70000 pacientes, los cuales tendrán que trasladarse costosamente a centros alejados de su lugar de residencia como a Peñagrande, La Paz o Colmenar; lo cual para más inri supondrá una sobresaturación de aquellos centros que a largo plazo deteriorará la calidad del servicio prestado debido a la magnitud del número de expedientes a atender.
La actitud llevada a cabo, siguió Zerolo, denota la clara intencionalidad de seguir desmantelando los servicios públicos por parte de la Comunidad y del Ayuntamiento, pues siendo conscientes de esta situación, ambas administraciones miraron para otro lado esperando a que se produjese el peor desenlace, como así ha ocurrido.
Por otra parte la portavoz del grupo municipal socialista, María Guerrero, exigió la puesta en marcha de medidas destinadas a reducir los niveles de contaminación del Distrito que afectan muy directa y negativamente a la salud de los vecinos de Fuencarral-El Pardo y que, como estiman diferentes estudios de la OMS, de continuarse esta tendencia, estos niveles darán lugar a largo plazo a una reducción notable de la esperanza de vida de los ciudadanos. Asimismo, puso en relieve que a pesar de la malévola estrategia de situar los medidores de contaminación en pulmones del distrito (como parques y zonas verdes) para que así no reflejen la realidad de los datos de contaminación de los barrios, éstos pese a ello recojan niveles superiores a los permitidos por la UE en su legislación lo cual resulta muy significativo de la cota de contaminación a la que estamos expuestos.
En otro orden de cosas, el vocal socialista, César Rodriguez, denunció la supresión de dos de las tres oficinas de información juvenil hasta ahora existentes en el Distrito que sumada a la eliminación de la partida presupuestaria destinada a juventud, irradia la total indiferencia del Ayuntamiento hacia la población joven. Añadió que además de la gravedad de que sólo sea una, la oficina de atención que sobreviva, no sólo tendrá la difícil tarea de dar cobertura a todo el distrito sino que, además, esta oficina será compartida con el distrito de Moncloa-Aravaca lo cual eleva el número de personas a atender a la asombrosa cifra de 88000 jóvenes.
Por otra parte, el vocal socialista Ángel González, exigió que se dignificara el monumento erigido en Monforte de Lemos a la memoria de Tierno Galván. Este monumento, actualmente en estado abandono, hace poco honor al que fuera el primer alcalde de Madrid tras la reinstauración de la democracia. El vocal mostró su indignación con el rechazo del grupo popular a la propuesta entendiendo que se trataba más de una postura ideológica que de una imposibilidad de actuación.